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La Coctelera

El mesón de Hyde

Recetas cinéfilas de un chef coprófago

6 Septiembre 2007

"Game over: Se acabó el juego"


Chef: René Manzor.

Indicaciones: Bocado nostálgico para los amantes del cine de los ochenta. Ideal para todos aquellos que piensan que Papá Noel es un viejo psicópata.

Ingredientes: Thomas es un chico de diez años (Alain Musy) que vive con su abuelo y su madre, directora de un gran centro comercial, en una aislada y tétrica mansión. El día de Navidad, el chico recibe la visita de un Papá Noel un tanto especial...Si Santa trae un hacha y no un saco, niños, no lo dudéis: Corred como cabrones. No obstante, si os gusta el cine de acción, no tenéis miedo y lo que os sobra son cojones, pequeños, tampoco tengáis dudas. ¡Es hora de matar a Papá Noel!


Patrick Floersheim, perfecto psicópata


Comentario: Cuando era niño, y esto os la suda, había películas que por ser especialmente violentas, no me estaban permitidas. Llegado cierto momento, siempre fatídico, me veía obligado a ir a la cama, donde por mi insomnio precoz, pasaba horas y horas en vela, contando ovejas, descuartizando sueños. Pero a veces, algunas, lograba escapar de la prohibición y veía películas que a lo largo de los años me marcarían y serían fundamentales en mi devenir cinéfilo (y en la creación de esa mierda que son las filias y las fobias)."Game Over: Se acabó el juego" es una de ellas.


Alain Musy


La película, del director francés René Manzor, cuenta con un argumento tan simple como demoledor. Un chico y su abuelo, solos en casa la noche de Navidad, tendrán que enfrentarse a un psicópata ataviado de Santa Claus en un duelo sin cuartel. Con una excelente fotografía de Michelle Gaffier (que solo realizó con ésta tres películas), René Manzor realiza una sabia mezcolanza genérica que va del giallo de Argento al surrealismo de Cocteau, pasando por el expresionismo alemán y un evidente e irónico homenaje al cine de acción viril de los ochenta (Rambo, Acorralado, Depredador). Todo ello conlleva la creación de una atmósfera fría, oscura, irreal, visualmente potentísima,que se convierte en marca de estilo de una cinta que no pretende ser otra cosa que un macabro cuento de navidad diabólicamente entretenido.

Alain Musy recibiendo instrucciones de René Manzor

"Game over" podría ser considerada la inspiración europea del gran blockbuster americano que fue "Home alone". Las similitudes son evidentes: dos chicos solos en casa (Musy y Culkin), una amenaza exterior (un psicópata y unos ladrones subnormales) y un arsenal de armas caseras que harían las delicias de Jonathan Ke Quan en los Goonies. Pero ahí acaban las semejanzas. Donde la peli de Columbus apuesta por un fresco sentido del humor, Manzor opta por la oscuridad. Asimismo, en la peli americana jamás tememos por la vida de Culkin: sabemos que saldrá victorioso y un magnífico happy end nos hará salir del cine con una sonrisa en los labios. Sin embargo, en "Game Over" desde el comienzo sabemos que no es un juego. Aquí habrá sangre, sudor, carreras y un excelente duelo entre un niño superdotado y un psicópata más listo que el hambre. Y en cuanto a su final...Vayan al Emule, vayan!

La infancia duele


No podía terminar esta reseña, tan poco breve como insustancial, sin hacer mención a Alain Musy, el protagonista de la cinta. Este chico, que solo realizó dos películas (ahora es supervisor de efectos especiales), nos otorgaaquí una interpretación matizada y extremadamente física. Sin especialistas, Musy salta, corre, dispara, recibe golpes y merecería ser el hijo bastardo de Zoe Bell. Cada vez que escribo un papel de adolescente, siempre pienso en él como fuente directa de inspiración.

"Yo maté a Papá Noel".

Un último apunte. ¿Recuerdan la serie "Historias desde la cripta"? En esa magnífica serie, que recuperaba la esencia de "Creepshow" y revistas de terror como la hispánica y muy recomendable "Dossier Negro", uno de los episodios (1x02) se titulaba "Y por toda la casa". Estaba dirigido por Robert Zemeckis y hablaba de un psicópata que, fugado del manicomio, hacía la vida imposible a dos mujeres, madre e hija, solas en una cabaña el día de Navidad. El psicópata, vestido de Papá Noel, estaba interpretado por Larry Drake y, créanme,su trabajo me acojonó tanto que estuve días sin dormir. Lo prometo. Sus ojos grises, su sonrisa desdentada y sucia, su gesto enloquecido. Aún me da escalofríos. Luego llegó "Game Over" y fue definitivo. Mi obsesión por los Santa Claus asesinos se había forjado y ya jamás me desprendí de ella (si quieren ver más cintas de este estilo les recomiendo "Silent Night, Deadly night",de Charles E. Sellier Jr, "Christmas Evil", de Lewis Jackson, "No abrir hasta Navidad", de Edmund Purdom, o "Cuento de Navidad", de Paco Plaza, dentro de las irregulares "Historias para no dormir" de Estudios Picasso).

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De profesión psicótico, Hyde es mi alter ego desbocado. Con una temprana afición por el cine (a los nueve años comenzó a devorar películas...y a otros niños, pero eso no viene al caso), Edward Hyde, alias el simpático, es hoy un eterno adolescente de veintitrés inviernos que solo le teme a tres cosas pero no recuerda ninguna. Cortometrajista y estudiante de cine, espera ansioso la venta de su primer guión que conseguirá cinco minutos antes de que el sol se apague (pizca más o menos). Dicho esto, les dejo con este amorfo soñador cinéfilo y acomplejado. Suyo siempre, Henry Jeckyll.

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