Publicidad:
La Coctelera

El mesón de Hyde

Recetas cinéfilas de un chef coprófago

Categoría: Recetas y microcríticas

27 Septiembre 2007

"El destripador de Nueva York", de Lucio Fulci

¿No han oído hablar nunca de Lucio fulci? ¿Ni siquiera les suena? Pues si les gustan las emociones fuertes, ya pueden ir a la mula y descargar sus películas. Si son de estómagos sensibles...Mejor que lo dejen, pardiez.

En 1984, el director de la British Board of Film Classification, el organismo censor británico, calificó una película italiana como "obscenamente ofensiva", "misógina" y que proyectaba toda su violencia contra la figura de la mujer. Era "El destripador de Nueva York". La película, de Lucio Fulci, obtuvo de inmediato la certificación de "Video Nasty", esto es, películas que no podían distribuirse o exhibirse so pena de cárcel. ¿Todavía no he conseguido llamar su atención? Sigan leyendo...

"El destripador de Nueva York" pertenece a la etapa de esplendor del realizador italiano. Maestro del giallo e infinitamente más bruto que sus compañeros Argento o Bava, Lucio Fulci abandonó en 1982 el thriller sobrenatural que tanto éxito le dio con películas señeras como "Zombi 2", "La casa al lado del cementerio" o la magnífica "El más allá" (que Quentin Tarantino reconoce haber visto más de 30 veces) para filmar un slasher policíaco controvertido y extremadamente polémico.

Su argumento es demencial. En Nueva York, un sádico se dedica a destripar y descuartizar a bellas damas, mientras un agente de policía (Jack Hedley) y un psicólogo (Paolo Malco), se encargan de perseguirle. ¿Hasta aquí normal? ¿Tópico quizás? Pues apunten esto... ¡El asesino habla como el Pato Donald! Sí, sí, han leído bien. Como el puto Pato Donald. Sólo por ver a un descuartizador que habla como un pato deberían ver esta película.

Y si la sangre no les atrae, probemos con la carne. Fulci era un misógino que culpaba a la iglesia católica de su misoginia. "Odio a las mujeres cuando no están conmigo", dijo el italiano...Y todo el odio debió gastarlo en "El destripador de Nueva York". Hay un personaje secundario en esta película, amigos, que merece un sitio en el cielo. Una atractiva mujer de aspecto adinerado (interpretada por la misteriosa Alexandra Delli Colli),recorre los barrios marginales. Sólo viste una gabardina. Busca sexo sucio y clandestino. La conocemos en un show de sexo en vivo, donde se masturba entre el público mientras graba los gemidos para conseguir que su marido impotente consiga excitarse. Es esta secuencia, de alto contenido sexual, el mejor orgasmo femenino jamás filmado. Con un montaje en picado, una perfecta concatenación de primeros planos y un uso muy erótico de la banda sonora, la cadencia de planos se acelera cuanto más cerca está la mujer de conseguir el orgasmo. Una maravilla que solo Fulci podría filmar, y que solo el italiano podría superar. Porque en una secuencia posterior, nuestra amada Delli Colli, se deja masturbar con el pie por un portorriqueño. Sean hombre o mujer, no se pierdan esas secuencias...

En ocasiones, a Lucio Fulci se le ha acusado de rodar películas visualmente impactantes con guiones que van de la estupidez a la idiocia. Quizás tengan razón. La explicación científica que el psicólogo da al hecho de que el asesino hable como un pato es tan demencial que lleva a la risa. Pero es que a Fulci el por qué de la historia le da exactamente igual. A Lucio Fulci le importa el cómo. Si el realizador italiano hubiera dirigido "Seven", los motivos religiosos de John Doe desaparecerían del guión. Fulci se hubiera centrado en las muertes. Y el italiano filma cómo nadie el momento del crimen.

Lucio Fulci se encuentra en el selecto club de cineastas que han conseguido horrorizarme a la hora de filmar un asesinato. Allí están Hitchcock y la celebérrima muerte de Janet Leigh en "Psicosis", Kieslowski y el estrangulamiento de "No matarás", Haneke y el disparo en off de "Benny´s video" y la tortura con degollamiento de Heather Materazzo en "Hostel 2", de Eli Roth.

Este último, el Lucio Fulci del mainstream actual, comparte con el maestro italiano una pasión por lo explícito y lo sucio. Porque en el cine de Lucio Fulci no hay sugerencia. El autor se recrea en las muertes, las hace creativas, sádicas, imaginativas. Y "El destripador de Nueva York" contiene alguna de las mejores muertes que recuerdo. En el video que cierra el post, bendito youtube, podrán ustedes comprobarlo. Atención al 1:27. Allí encontrarán una guía práctica de cómo Fulci se divierte con una prostituta, un pezón y una cuchilla de afeitar. Mi tercer crimen se inspiró en esa secuencia.

En fin, amigos, que espero haber llamado su atención sobre esta magnífica y muy entretenida película. Si les gusta el crimen, la sangre y la masturbación pédica, no se la pierdan. Si no, disculpen por haberles hecho perder su precio tiempo.

servido por hyde sin comentarios compártelo

8 Septiembre 2007

"La Jungla 4.0": McClane ha vuelto


Chef: Len Wiseman.

Indicaciones: Magnífica ensalada de explosiones, sangre y tiros. Ideal para todos aquellos que quieran ser duros y macarras y no sepan cómo.

Ingredientes: Thomas Gabriel (Timothy Oliphant) y su equipo de terroristas virtuales están a punto de sumir al país en lo que los piratas informáticos llaman "caos total". Solo una persona puede detenerlos...Yippi ka yei, hijos de puta. McClane ha vuelto.


Comentarios: Me declaro fan confeso de "La jungla de cristal", la filmografía de Bruce Willis en general y del personaje de John McClane en particular. Porque fue este policía de modales rudos, macarra y malhablado, el que cambió las reglas del juego en el cine de acción de los ochenta. En esta época, las pelis ultraviolentas de directores como George P. Cosmatos o Andrew Davies, ensalzaban las virtudes viriles y sobrehumanas de perfectos machos alfa. Schwarzeneger, Stallone, Seagal o Van Damme eran la punta de lanza de un ideal de sociedad que era un fiel reflejo de la agresiva y ultraconservadora política delpresidente Reagan. Hasta ese momento, los héroes eran intocables, poco menos que dioses. Hasta que en 1989, un grupo terrorista encabezado por Alan Rickman decidió tomar el Nakatomi Plaza. Allí entró en juego John McClane.La influencia decisiva del personaje en el cine de acción contemporáneo es indudable y supuso la ruptura conel carácter invulnerable del héroe de acción. En "La jungla" McClane las pasa putas. Recibe tantas leches como da, es capaz de conjugar sarcasmo y acción como nadie, y pocos polis de cine (amado Harry Callahan) han sabido ser tan políticamente incorrectos como él. Este viernes ha vuelto a las pantallas. Y ha vuelto para demostrarnos algo que ya sabíamos: Sigue siendo el puto amo.


He de reconocer que antes de entrar en el cine, y a pesar del magnífico trailer, no las llevaba todas conmigo. Esta semana, para ir abriendo boca ante el estreno, y como un auténtico yonqui de Willis, devoré en una sola tarde las tres partes de "La Jungla". Y me di cuenta de lo difícil que Len Wiseman lo tenía. "La jungla de Cristal" (John McTiernan, 1989), no solo puso en acción a McClane o lanzó al estrellato a su protagonista, sino que sentó las bases visuales y argumentales del cine de acción que conocemos y con el que crecimos y disfrutamos. Partiendo de argumentos universales ya conocidos, el brillante guión de Steven de Souza fue capaz de aunar a un tiempo acción, humor y aventura, dotando de personalidad propia e importancia capital al lugar donde se desarrollaba la acción (un rascacielos en la primera entrega, un aeropuerto en la segunda, toda una ciudad en la tercera). Y su modelo "ataque terrorista-secuestro-policía fuera de servicio" (que se encuentra en el lugar equivocado en el momento equivocado) fue repetido e imitado hasta desdibujarse y perder parte de la chispa original. Así, hemos visto secuestro de autobuses (en "Speed"), barcos (en "Speed 2" y "Alerta máxima"), trenes (en "Alerta Máxima 2"), aviones (en "Decisión Crítica" o "Air Force One") e incluso bases nucleares (como es el caso del videojuego de Hideo Kojima "Metal Gear Solid"). Y al ver y leer todo lo que podía ver y leer sin destripar la cuarta parte antes de verla, empecé a decepcionarme antes de entrar en el cine. No había espacios cerrados, el lugar donde se desarrollaba la acción no importaba y la figura de Len Wiseman y su currículum me desconcertaban. Eché de menos a McTiernan en el timón, a De Souza en el guión. Y el comienzo de la peli no ayudó a cambiar mi punto de vista.

McClane come back!


Si en las dos primeras asistimos a los problemas matrimoniales de McClane y en la tercera era una mierda andante que tenía una resaca de tres pares de cojones, el conflicto emocional del personaje en esta cuarta entrega es una hija, Lucy McClane (Mary Elizabeth Winstead), que reniega de su padre. Con un par de secuencias intrascendentes en que McClane parece una sombra de lo que fue y una secuencia de acción con un tiroteo bastante convencional (este año hemos visto la que puede ser la mejor película de la historia del género, gracias Jason Bourne) , la entrada en juego de su partenaire en esta entrega, el joven pirata informático Matt Farrell (Justin Long), deja los primeros chistes memorables de ese poli perfectamente puteado que es McClane.Y tras este comienzo decepcionante e irregular, con una trama sin carisma, mal narrada, y un primer acto del guión de Mark Bomback no muy acertado y sin gancho, la peli comienza a crecer. Y McClane se viene arriba.

Len Wiseman durante el rodaje


Con una magnífica fotografía de interiores de Simon Duggan y un potente score de ese genio que es Marco Beltrami (que no recurre a clásicos como ocurría en las tres anteriores), Len Wiseman dirige la película con tanta pericia como irregularidad y poca personalidad. Por eso, si las secuencias de acción con armas o vehículos que llenan la cinta (a excepción de las secuencias del túnel y el puente, ya la verán) son visualmente convencionales y no consiguen transmitir la tensión que se le presupone a una cinta de este género, las secuencias de acción física (las hostias, para que se me entienda) están correctamente filmadas, mejor montadas y con el perfecto anticlímax cómico que supone un McClane en estado de gracia. Me quedo con las peleas del protagonista con Maggie Q ("he conocido muchas putas en mis tiempos, pero tú te llevas la palma") y la presencia en el reparto de ese maestro de las artes marciales que es Ciryl Raffaelli en un rol de terrorista acróbata un tanto desaprovechado.

Ciryl Rafaelli


El principal riesgo de una cuarta entrega es la autoparodia,la repetición y el convertir la cinta en un intrascendente vehículo de lucimiento de su estrella y su personaje más emblemático. En "La Jungla 4.0" no hay autoparodia, hay homenajes sanos a las anteriores entregas y, qué carajo, yo pago para ver a John McClane repartir hostias a diestro y siniestro. Y para verlo puteado. Aquí los antagonistas del héroe tienen mucho que decir.
Tras unos villanos de las entregas anteriores que eran divertidos estereotipos e iban desde la fina ironía de los hermanos Groover (primera y tercera) a la mala leche de los mercenarios de la segunda, la cuarta parte necesitaba de un rival digno que pudiera plantarle cara a McClane. Y el equipo de ciberterroristas encabezado por Timothy Olifant, perfecto en su papel de genio destructivo, el mejor antagonista de toda la saga, representa a la perfección el papel de un mundo moderno, peligroso, que avanza sin mirar atrás y que amenaza con aplastar a dinosaurios del analógico como McClane. De lo mejor de esta entrega.

Timothy Oliphant


Una buena película de acción requiere de secundarios emblemáticos para subsistir con decencia y arropar al héroe en su misión. Y Mark Bomback ha sabido llenar su libreto de personajes divertidos y carismáticos que salpican el metraje de ironía y algunos de los momentos más brillantes de esta cuarta entrega de "La jungla". Del lado de los aliados del héroe, a destacar la labor de Mary Elizabeth Winstead en el papel de Lucy McClean (¡quiero un spin off ya!), el siempre correcto Cliff Curtis y un impagable, inconmensurable, magnífico Kevin Smith, en el papel de un pirata informático de alias Brujo que vive con sus padres, se prepara para el fin del mundo y es fanático de Star Wars.


Kevin Smith se sale en La Jungla 4


Mucho peor parado sale Justin Long, el joven compañero de McClane en esta aventura. Con el antecedente más lejano de Reginald VelJohnson como el sargento Powell de "La jungla de cristal" y el más cercano de Samuel L. Jackson en la tercera entrega (Zeus te amo), Long se defiende como puede con un papel irregular que parece crecer por momentos para caer en lo insustancial después, y que finalmente logra una tímida redención que podría darle continuidad en la saga pero que no le permite siquiera rozar el carisma de los anteriores compañeros del héroe.

"La jungla 4.0" es una película para fanáticos de McClane. Si como digo, las secuencias de acción no son la octava maravilla del género, es en las distancias cortas y las conversaciones entre McClane y el malvado Gabriel donde podemos encontrar los mejores momentos de un filme que da risas sin tensión, un buen rato sin pretensiones y el encuentro con un viejo amigo cabrón que nos recuerda que sigue siendo el mejor. Bruce Willis es el Humprey Bogart contemporáneo (sí, jóder, pueden lincharme). Sólo él es capaz de encarnar con humanidad al perfecto antihéroe, al tipo cínico y amargado que no cree en políticas ni gobiernos y que solo hace lo que hace porque tiene que hacerlo y es su jodido trabajo.

En definitiva, una película menor en la saga que sin desmerecer al resto no alcanza el nivel de sus predecesoras, una cinta de argumento desaprovechado, secuencias de acción convencionales y todos los defectos del blockbuster veraniego menos exigente. ¿La diferencia? En ella está John McClane, un Bruce Willis soberbio que se come la pantalla y hace olvidarnos de todos los defectos de la trama.

Una buena película que deja una impresión extraña. Es divertida, entretenida, su ritmo es frenético yconsigue hacernos reír, sí...Pero da la sensación de que el material de base, bastante bueno, no ha sido aprovechado como debiera. ¿La culpa? Wiseman y Bomback, director y guionista, a partes iguales. ¿Qué hubiera sido de esta cinta si la hubiera dirigido McTiernan? ¿Y Doug Liman? ¿Se imaginan "La Jungla de Cristal" con Paul Greengrass a la batuta? Creo que la sombra de "El últimatum" sobre el género de acción va a ser muy larga...

No obstante, larga vida a John McClane. Y que cumpla muchos más.

Lo mejor: Bruce Willis, Mary Elizabeth Winstead y Kevin Smith. Los diálogos de Gabriel y McClane.

Lo peor: La falta de un espacio definido donde se desarrolle la acción, característica marca de la casa y clave de la saga, hace que el espíritu original de "La jungla" se desvirtúe y veamos a un personaje genial como McClane inmerso en una buena película de género, quizás algo simplona, que no pasará a la historia.

servido por hyde sin comentarios compártelo

6 Septiembre 2007

"Game over: Se acabó el juego"


Chef: René Manzor.

Indicaciones: Bocado nostálgico para los amantes del cine de los ochenta. Ideal para todos aquellos que piensan que Papá Noel es un viejo psicópata.

Ingredientes: Thomas es un chico de diez años (Alain Musy) que vive con su abuelo y su madre, directora de un gran centro comercial, en una aislada y tétrica mansión. El día de Navidad, el chico recibe la visita de un Papá Noel un tanto especial...Si Santa trae un hacha y no un saco, niños, no lo dudéis: Corred como cabrones. No obstante, si os gusta el cine de acción, no tenéis miedo y lo que os sobra son cojones, pequeños, tampoco tengáis dudas. ¡Es hora de matar a Papá Noel!


Patrick Floersheim, perfecto psicópata


Comentario: Cuando era niño, y esto os la suda, había películas que por ser especialmente violentas, no me estaban permitidas. Llegado cierto momento, siempre fatídico, me veía obligado a ir a la cama, donde por mi insomnio precoz, pasaba horas y horas en vela, contando ovejas, descuartizando sueños. Pero a veces, algunas, lograba escapar de la prohibición y veía películas que a lo largo de los años me marcarían y serían fundamentales en mi devenir cinéfilo (y en la creación de esa mierda que son las filias y las fobias)."Game Over: Se acabó el juego" es una de ellas.


Alain Musy


La película, del director francés René Manzor, cuenta con un argumento tan simple como demoledor. Un chico y su abuelo, solos en casa la noche de Navidad, tendrán que enfrentarse a un psicópata ataviado de Santa Claus en un duelo sin cuartel. Con una excelente fotografía de Michelle Gaffier (que solo realizó con ésta tres películas), René Manzor realiza una sabia mezcolanza genérica que va del giallo de Argento al surrealismo de Cocteau, pasando por el expresionismo alemán y un evidente e irónico homenaje al cine de acción viril de los ochenta (Rambo, Acorralado, Depredador). Todo ello conlleva la creación de una atmósfera fría, oscura, irreal, visualmente potentísima,que se convierte en marca de estilo de una cinta que no pretende ser otra cosa que un macabro cuento de navidad diabólicamente entretenido.

Alain Musy recibiendo instrucciones de René Manzor

"Game over" podría ser considerada la inspiración europea del gran blockbuster americano que fue "Home alone". Las similitudes son evidentes: dos chicos solos en casa (Musy y Culkin), una amenaza exterior (un psicópata y unos ladrones subnormales) y un arsenal de armas caseras que harían las delicias de Jonathan Ke Quan en los Goonies. Pero ahí acaban las semejanzas. Donde la peli de Columbus apuesta por un fresco sentido del humor, Manzor opta por la oscuridad. Asimismo, en la peli americana jamás tememos por la vida de Culkin: sabemos que saldrá victorioso y un magnífico happy end nos hará salir del cine con una sonrisa en los labios. Sin embargo, en "Game Over" desde el comienzo sabemos que no es un juego. Aquí habrá sangre, sudor, carreras y un excelente duelo entre un niño superdotado y un psicópata más listo que el hambre. Y en cuanto a su final...Vayan al Emule, vayan!

La infancia duele


No podía terminar esta reseña, tan poco breve como insustancial, sin hacer mención a Alain Musy, el protagonista de la cinta. Este chico, que solo realizó dos películas (ahora es supervisor de efectos especiales), nos otorgaaquí una interpretación matizada y extremadamente física. Sin especialistas, Musy salta, corre, dispara, recibe golpes y merecería ser el hijo bastardo de Zoe Bell. Cada vez que escribo un papel de adolescente, siempre pienso en él como fuente directa de inspiración.

"Yo maté a Papá Noel".

Un último apunte. ¿Recuerdan la serie "Historias desde la cripta"? En esa magnífica serie, que recuperaba la esencia de "Creepshow" y revistas de terror como la hispánica y muy recomendable "Dossier Negro", uno de los episodios (1x02) se titulaba "Y por toda la casa". Estaba dirigido por Robert Zemeckis y hablaba de un psicópata que, fugado del manicomio, hacía la vida imposible a dos mujeres, madre e hija, solas en una cabaña el día de Navidad. El psicópata, vestido de Papá Noel, estaba interpretado por Larry Drake y, créanme,su trabajo me acojonó tanto que estuve días sin dormir. Lo prometo. Sus ojos grises, su sonrisa desdentada y sucia, su gesto enloquecido. Aún me da escalofríos. Luego llegó "Game Over" y fue definitivo. Mi obsesión por los Santa Claus asesinos se había forjado y ya jamás me desprendí de ella (si quieren ver más cintas de este estilo les recomiendo "Silent Night, Deadly night",de Charles E. Sellier Jr, "Christmas Evil", de Lewis Jackson, "No abrir hasta Navidad", de Edmund Purdom, o "Cuento de Navidad", de Paco Plaza, dentro de las irregulares "Historias para no dormir" de Estudios Picasso).

servido por hyde sin comentarios compártelo

1 Septiembre 2007

"Death proof"


Chef: Quentin Tarantino.

Indicaciones: Magnífico soufflé de sangre y asfalto. Ideal para los que buscan reír a mandíbula batiente en la oscuridad de un cine.

Ingredientes: Un antiguo especialista de secuencias de acción, El Especialista Mi ke, utiliza su coche a prueba de muerte para correr, ligar y asesinar de manera cruel a bellas damiselas.

Comentario: "Grindhouse" es la quinta película de Quentin Tarantino, no "Death Proof". Como ya sabéis, pero es necesario repetir hasta la saciedad, "Grindhouse" es un proyecto conjunto de Tarantino y Rodríguez que pretende homenajear en sesión doble el espíritu de esas pelis serieB que tanto obsesionan a nuestro hombre de California. Es por ello que valorar independientemente "Death Proof", y no como parte de ese proyecto cinéfago de Quentin y Robert, sería como valorar por separado el segmento "El reloj de oro" de "Pulp fiction", "Las dos torres" o la historia de Dwight en "Sin City". "Planet Terror" y "Death Proof" son obras simbióticas, se necesitan y complementan...¡Son fragmentos de una misma película! Cuando vimos "Planet Terror" (Robert pilota mejor en las historias cortas como demostró en "Four Rooms"), esto es apenas apreciable. Cuando vemos "Death proof", sin embargo, nos damos cuenta de que Tarantino pretendía realizar un mero divertimento cinéfilo, autoparódico,el capítulo serie B de un homenaje al serie B. Quentin Tarantino no se toma a sí mismo en serio en "Death proof". Y prueba de ello es ese final, que voto a Bríos, ha levantado aplausos como nunca vi en cine.Un final tan sencillo y genial, tan violento y obsceno, TAN ABRUPTO, que el espectador, cómplice, solo puede quitarse el sombrero ante la genialidad de este artista que, frente a otros directores que presumen de una dieta cinematográfica selecta, nunca dejó de ser un espectador de videoclub.

Tarantino toma en "Death Proof" lo que los teóricos y estudiosos denominan "tarantino style" y lo hiperboliza, lo parodia. Toma las características que lo hicieron célebre y se ríe de ellas. Todas las películas de Quentin Tarantino aparecen reflejadas en esta cinta (desde " Grave Danger", el episodio dirigido por Quentin en "CSI", a "Kill Bill", con un tono de móvil que reproduce el celebérrimo silbido de Elle Driver tomado de la peli "Twisted Nerve"). Mención aparte y prueba de este espíritu paródico y autorreferencial, valga de muestra el exceso y abuso de planos pédicos como homenaje al ya tan conocido fetichismo de Quentin Tarantino por los pies femeninos.

Hablar de esta cinta sería hablar durante horas y horas. Solo diremos que es un entretenimiento que el buen cinéfilo disfrutará, que el amante de Quentin pues eso, amará, y que el espectador medio pagará con gusto al suponer ésta un rato de diversión, sangre y carcajadas a mil por hora. No tiene el guión de "Reservoir","Pulp" o "Kill", pero tiene el carisma y el encanto de las pelis que Tarantino intentó homenajear.

Muchos lo considerarán una obra menor, pero, amigos, Quentin vuelve a divertirnos como solo el genio californiano sabe hacerlo. Y atención a la persecución final...Pasará a los anales de la historia.

Y si no les gusta, que se jodan.

Lo mejor: Zoe Bell, Vanessa Ferlito y Rosario Dawson.¡Su final!

Nota: Otro día hablaremos de las referencias cinéfilas de "Death Proof", del magnífico sheriff Earl Mc Graw (aparece en varias cintas de Tarantino y Rodríguez) y de la adorable anciana fanática del cine más violento que se sentó a mi lado en el cine y que disfrutó más de las muertes que el mismo Stuntman Mike.

servido por hyde sin comentarios compártelo

30 Agosto 2007

Viernes 13: El último capítulo



Chef: Joseph Zito.

Indicaciones: Comida ligera de digestión pesada no apta para paladares selectos. Absténganse gafapasta.

Ingredientes: Cuarta parte de las andanzas de Jason Voorhees. El adorable psicópata de Cristal Lake resucita de nuevo y se dedica, bromita aquí,decapitación allá, a hacer la vida imposible al pequeño Tommy Jarvis (Corey Feldman). Vaya, que al terminar la peli no le queda un familiar vivo al chico.

En fin, la película fue presentada en 1984 como "El último capítulo" (hombres de poca memoria, hicieron una nueva entrega meses después), y abrió una nueva etapa en la saga que tendría como protagonista al personaje de Tommy: niño puteado en la cuarta, joven sonado en la quinta, y joven aún más sonado en la sexta.

Comentario: Si bien tiene todos los clichés y estereotipos del peor (y más querido) slasher adolescente, aquí se incluye un cierto aire de survival que la distingue de sus predecesoras. Verás muertes, tetas, personajes estúpidos y diálogos de pega (¿acaso es malo?); pero es la reconfortante presencia de esa estrella infantil de los ochenta que fue Corey Feldman la que hace de esta peli una cita ineludible para todos aquellos que seáis amantes de Bocazas, su papel en "Los Goonies".

Curioso lo de este Feldman. El Macaulay Culkin de "Solo en Casa", una nenaza a su lado. ¿Qué hizo Culkin? ¿Sobrevivir a unos ladrones mongólicos que confunden tres muñecos con una fiesta? Vale que los Fratelli de "Los Goonies" no eran la familia Manson, ya...¡Pero Feldman se enfrentó a Jason Voorhees y triunfó, joder! ¡Se enfrentó a los Gremlins! ¡A una horda de vampiros en "Jóvenes Ocultos"! ¡Corey Feldman es Dios! ¡Y que te folle un cerdo, Culkin! (Esperen, voy a tomarme el Prozak...).

Mi secuencia favorita: En la morgue de un hospital, un enfermero salido y una enfermera que se deja querer, se entregan al magreo pre-fornicio junto al cadáver de Jason Voorhees. Viciosillos ellos...¡Pero el vicio se paga!

Curiosidades: La peli está colgada entera en youtube en inglés con subtítulos en portugués. Aquí os dejo el enlace al primer fragmento (está dividida en once).Si sois lo suficientemente frikis, ya sabéis...


Nota: Si no entendéis ni papa de portugués, os dejo un pequeño vocabulario portugués-español que os permitirá entender esta película:

Garoto: Chico.
Garota: Chica.
Argggghhh: Significa que alguien muere. No suele aparecer más.

servido por hyde sin comentarios compártelo

30 Agosto 2007

El Mesón Hyde abre sus puertas

Estimados amigos. Escribo este blog con la absoluta tranquilidad de saberse ignorado. No obstante, y como hablar solo es un ejercicio que suelo realizar con mayor asiduidad de la debida, intentaré dar de manera sucinta las claves de las que será este mi weblog.

Esto va de cine, amigos. De críticas de cine, para ser más exactos. Críticas breves a decir verdad. Sugerencias cinéfilas que todo buen devorador de películas debería tener en cuenta antes de sentarse a la mesa. Olviden esas críticas extensas, cargantes, repletas de terminología técnica que nadie entiende. ¡Bienvenidos al Mac Donald de la crítica cinematográfica! ¿Tienen reserva?

El mesón de Hyde acaba de abrir sus puertas...¡Y hay menú del día!

servido por hyde 1 comentario compártelo


Sobre mí

Avatar de hyde

El mesón de Hyde

ver perfil »
contacto »
De profesión psicótico, Hyde es mi alter ego desbocado. Con una temprana afición por el cine (a los nueve años comenzó a devorar películas...y a otros niños, pero eso no viene al caso), Edward Hyde, alias el simpático, es hoy un eterno adolescente de veintitrés inviernos que solo le teme a tres cosas pero no recuerda ninguna. Cortometrajista y estudiante de cine, espera ansioso la venta de su primer guión que conseguirá cinco minutos antes de que el sol se apague (pizca más o menos). Dicho esto, les dejo con este amorfo soñador cinéfilo y acomplejado. Suyo siempre, Henry Jeckyll.

Fotos

hyde todavía no ha subido ninguna foto.

¡Anímale a hacerlo!

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera